Nuestra Historia

Del mar al cuenco.
La historia detrás de FISHCAN.

Mi padre lleva más de 40 años levantándose antes que nadie para ir a Mercamadrid. Yo llevo 11 años haciéndolo con él. En ese tiempo hemos aprendido una cosa que no se aprende en ningún sitio: a reconocer el pescado bueno de verdad.

No hablo de etiquetas ni de certificados. Hablo de verlo, olerlo y saber. Eso es lo que hacemos cada día en La Flor del Mar.


Hace unos años llegó Kira a mi vida. Una perra que desde el primer día se convirtió en parte de la familia — de esas que te miran como si entendiesen todo lo que dices.

Un día me puse a leer lo que ponía en la bolsa de sus premios. Colorantes, conservantes, harinas de no sé qué. Me pareció raro. En nuestra pescadería eso no entra. ¿Por qué lo aceptamos para ellos?


Ahí nació FISHCAN.

No como una tienda de productos para animales. Como una pescadería que decidió que los perros también merecen comer bien. Pescado real, del mismo que llevamos décadas eligiendo para las personas.

Sabemos que hay mucha gente que piensa como nosotros. Que quiere darle a su perro algo de verdad, no un snack fabricado en serie con ingredientes que no reconocería nadie.

FISHCAN es para ellos. Y para Kira, que fue la primera en probarlo.

Del mar al cuenco.